A Dios lo mató el Vaticano y nos muestran uno falso.
Vivimos en un mundo donde triunfa la mentira y los intereses creados.
Las guerras benefician a unos pocos, que no les importa que toda la humanidad perezca.
El cielo y el infierno son fantasías románticas y no existen.
Sólo es real la muerte y después no existe nada.
Si todo esto es real...¿Ahora qué hacemos?.
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